automatización de procesos en la empresa

Hoy día toda compañía que se considere innovadora tiene que tomarse en serio los procesos de transformación empresarial. ¿A qué nos referimos exactamente? Pues no solo al importante concepto de la transformación digital, sino también a todo un conglomerado de acciones con espíritu integral que conforman la estrategia empresarial.

La modernización de las empresas debe ser un todo que abarque desde el espacio físico, hasta las relaciones personales pasando por la tecnología que se usa o el factor experiencia de usuario, entre otras consideraciones.

 

Claves para mejorar la competitividad en tu empresa

Para conseguir una mejora de la competitividad debemos alzar la mirada más allá de lo puramente económico. Pensar de forma complementaria en experiencias de trabajo y de usuario que sean agradables, así como utilizar formatos tecnológicos atractivos, seguros y democráticos (en el sentido de que todas las personas tengan acceso a estos) son una base que vamos trabajando para optimizar nuestros recursos. Es una forma de crear “branding” (marca) que a la larga puede desembocar en el retorno de la inversión inicial.

Existen estudios que avalan la transformación TI como un factor clave para maximizar nuestro ROI. La planificación de las empresas en este sentido es primordial. Está comprobado que las empresas que no cuentan con un plan de desarrollo, en las que prevalece la improvisación, tienen más dificultades para salir adelante.

Sin embargo, aquellas que apuestan por una modernización pensada de antemano, que analiza los desafíos y las oportunidades existentes, que desarrolla planes realistas, ágiles, sólidos e innovadores tienen más posibilidades de crecer y expandirse.

Conviene señalar un error más común de lo deseable a la hora de lanzar un proceso de transformación empresarial: las empresas suelen dejar caer el peso de la digitalización en los departamentos de tecnología, cuando lo ideal es que se trate de un proceso integral que involucre a toda la empresa, desde el empleado raso a los mandos directivos pasando por los clientes, a los que de un modo u otro se pueden hacer partícipe.

En otras palabras, la transformación digital no puede ni debe ser un compartimento estanco. Es preciso por tanto, una estrategia con visión periférica, con objetivos bien definidos y los motores de cambio en buena forma.

 

Transformación digital y crecimiento

Según estudios de la EIU (Economist Intelligence Unit) el 77% de las empresas que ponen en marcha una transformación digital a gran escala, aumentan la productividad y las habilidades competitivas en su plantilla.

Las empresas han de ser conscientes que si anhelan un ROI positivo deben invertir en estos procesos de transformación empresarial, y lejos de ser una operación caprichosa, a medio y largo plazo generan beneficios, no solo económicos, sino también estructurales.

En resumen, la transformación tecnológica debe estar en conocimiento de toda la cúpula directiva y en consonancia con los objetivos empresariales de la compañía. Aunque finalmente esté planificada por el CIO, requerirá de un seguimiento global que asegure que esa transformación se lleve a cabo de una manera cultural, teniendo en cuenta herramientas, procesos y personas. Se recomienda que alrededor del 5% de los beneficios anuales de una empresa estén destinados a acciones de transformación TI y, por ende, a procesos de mejora de la competitividad.